El plazo establecido por el Gobierno para tratar la reforma electoral en el Congreso parece escurrirse y, con él, se complica la estrategia trazada para alcanzar la reelección en 2027. Octubre, al que solo le queda una semana, era el período temporal clave para habilitar el debate en la Cámara de Senadores, en función del calendario establecido por la Cámara Nacional Electoral.
"Si no sale el dictamen en lo que resta de la semana, la veo difícil", se sinceró una fuente de la mesa política, que esta semana no realizó su reunión sin motivo aparente. El viaje de Milei a Catamarca, del que participaron Diego Santilli y Karina Milei, obligó a postergar el encuentro, que finalmente no fue reprogramado para otro día.
El escenario para el oficialismo se presenta complejo. Saben que la reciente derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil afectó al Gobierno y sostienen que un eventual revés de Donald Trump en Estados Unidos podría agravar ese escenario. Sin embargo, redoblan esfuerzos por intentar tratarla en lo que resta del mes.
Ante ese panorama, Santilli asegura ante el ala política que cuenta con los votos necesarios para obtener la media sanción en el Senado, aunque entre los gobernadores radicales persisten algunas reticencias.
Sorpresivamente, uno de los reparos proviene del mendocino Alfredo Cornejo, que se resiste a acompañar la eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). Los resquemores están vinculados a la situación provincial: si bien Cornejo no puede reelegir, trabaja en alternativas para extender su predominio territorial y resiste las aspiraciones del diputado libertario Luis Petri de competir por la gobernación, apuntalado por la Casa Rosada.
En paralelo, el ala política debate los criterios y los tiempos para cerrar acuerdos con los representantes provinciales. El objetivo es garantizar respaldos legislativos y sentar las bases de futuras alianzas electorales para 2027. En el entorno de Milei hablan de ir "paso a paso" y priorizan asegurar los respaldos necesarios para avanzar con la reforma.
Aunque el proyecto incluye cambios en el financiamiento de los partidos políticos, el tratamiento de Ficha Limpia y modificaciones en las condiciones para presentar listas, la Casa Rosada convirtió la eliminación de las PASO en un objetivo central para garantizar otros cuatro años de mandato de Javier Milei.
La importancia que adquirió esa premisa fue tal que la reforma quedó casi reducida a ese único objetivo. En varios despachos de Balcarce 50 temen que esa apuesta termine volviéndose en contra.
"Hicimos algo bien, pero se nos puede transformar en un boomerang. Como lo instalamos pareciera que si logramos sacar las PASO, ya hubiésemos ganado las elecciones, pero si el resultado es otro, la sensación es que no llegamos al año próximo", se sinceraron desde el karinismo.
La posibilidad de tratar la reforma durante las sesiones extraordinarias, una vez concluido el período ordinario el 30 de noviembre, también parece lejana. La advertencia de la Cámara Nacional Electoral sobre la necesidad de introducir cambios con suficiente antelación a los próximos comicios abre la puerta a eventuales judicializaciones.
Aunque el optimismo predominaba en el Poder Ejecutivo, el avance del calendario empieza a exponer las dificultades para reunir los consensos necesarios . La propia senadora Patricia Bullrich calificó a Diego Santilli como "un optimista consuetudinario" sobre el tema. "Parecía que después de París estaba todo resuelto y no fue tan así. Todos van como midiendo la situación", planteó la senadora en una entrevista con Infobae en Vivo.
Con la intención de tratar la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y otras iniciativas en la Cámara de Diputados la próxima semana, la administración libertaria identifica a la reforma electoral y al Presupuesto 2027 como los proyectos más difíciles de encaminar.