La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) definirá este miércoles qué rumbo toma su política monetaria. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) dará a conocer la decisión a las 15 de la Argentina, a menos de una semana de las elecciones legislativas en ese país.
El grueso de los analistas anticipa que el banco central estadounidense mantendrá sin cambios la tasa de referencia, en el rango de 3,75% a 4%. Según Reuters, los mercados de dinero y los analistas de Wall Street le asignan a ese escenario una probabilidad superior al 90%.
Se trata de la cuarta reunión bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien asumió en lugar de Jerome Powell. En el encuentro anterior, el FOMC subió la tasa 0,25 puntos porcentuales, con el voto favorable de los doce miembros. Fue el primer movimiento en más de nueve meses y la primera suba en más de tres años.
Las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos son seguidas de cerca por todo el mundo porque el dólar es la moneda con la que se mueve el comercio y la economía internacional. Cuando la Fed sube las tasas, aumenta también el costo del dinero, y eso lleva a que los grandes inversores internacionales prefieran llevar sus capitales a Estados Unidos. De esa forma obtienen rendimientos seguros y atractivos. Este fenómeno, conocido como "vuelo a la calidad", hace que el dólar se fortalezca frente al resto de las monedas, encarece el crédito internacional y suele empujar a la baja el precio de las materias primas, debilitando los ingresos de los países en desarrollo.
Para la Argentina, lo que decida Washington es fundamental. Según los especialistas, con la tasa de EE.UU. alta, financiarse en el exterior resulta mucho más caro, lo que frena la baja del riesgo país y dificulta el acceso a inversiones. Además, un dólar fuerte a nivel global mete más presión sobre el tipo de cambio y las reservas del Banco Central, que se ve obligado a mantener tasas elevadas en el país para evitar que los pesos se vayan al dólar. Por el contrario, si la Fed decide bajar las tasas, el escenario financiero se oxigena: baja la tensión sobre el dólar, se alivia la brecha cambiaria y se abre una oportunidad para que los mercados emergentes recuperen aire.
La decisión se da en un contexto de precios en alza. La inflación de Estados Unidos fue de 3,7% interanual en septiembre, frente al 3,4% de agosto, con aumentos en la gasolina y otros productos energéticos. El petróleo West Texas Intermediate (WTI) tocó la semana pasada su nivel más alto desde mayo y ronda los 100 dólares por barril, mientras persiste la incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente.
Reuters precisó que la inflación núcleo, de 2,6% interanual, sorprendió levemente al alza y generó división en el directorio de la Fed. El debate es si será necesario un último incremento de la tasa antes de que termine el año.
Otro dato clave para entender lo que está pasando en Estados Unidos, es que su mercado laboral muestra una moderación. En septiembre se crearon 29.000 empleos, contra los 133.000 de agosto. La agencia AP explicó que la FED intenta evitar un enfriamiento excesivo del empleo sin descuidar su objetivo de inflación de 2%.
La agencia Noticias Argentinas remarcó que, su último informe, el FOMC proyectó una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 2,3% para 2026 y de 2,4% para 2027. En cuanto a los precios, elevó 0,1 punto porcentual la estimación de inflación para este año, hasta 3,7%, y la mantuvo en 2,3% para 2027. Para 2028 la ubicó en 2,1 por ciento.
Las declaraciones recientes de integrantes de la Fed apuntan a que no habrá cambios este miércoles. Warsh dijo en Bangkok, donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) celebraba su reunión anual, que en el último mes todo se ajustó a las expectativas del organismo.
Los vicepresidentes Philip Jefferson y Michelle Bowman, junto con el gobernador de la Fed, Chris Waller, afirmaron en las últimas semanas que la entidad no tiene apuro por subir las tasas, aunque no descartaron nuevos aumentos. Waller señaló a principios de mes que, si los datos se mantienen en línea con lo esperado, prevé más subas para acercar la inflación al 2%, y aclaró que no necesariamente deberían darse en reuniones consecutivas.
Antes de diciembre, la FED tendrá nuevos datos de inflación, empleo y crecimiento. Europa Press señaló que el presidente Donald Trump marcó las elecciones como fecha clave, tras la cual tomará decisiones sobre la guerra de Irán, un factor que influye en los precios de la energía.
Según la agencia EFE, la conferencia de prensa de Warsh será determinante para interpretar si la Fed sostendrá una "pausa prolongada" o si se prepara para retomar los ajustes. AP anticipó que los economistas esperan una pausa acompañada de un mensaje firme que deje abiertas todas las opciones para los próximos meses.
Para la Argentina, el foco no está solo en la decisión de este miércoles, sino también en la señal sobre diciembre. Si la Fed confirma que se prepara para subir de nuevo la tasa, los canales de transmisión que describen los especialistas podrían intensificarse: financiamiento externo más caro, presión sobre el tipo de cambio y las reservas, y menos margen para bajar el riesgo país.
Un mensaje que abra la puerta a un período más largo sin cambios, en cambio, daría previsibilidad a los mercados emergentes. EFE destacó que otros bancos centrales avanzan a ritmos dispares, lo que agrega incertidumbre al escenario internacional.