Los argentinos que planean pasar sus vacaciones de verano en Brasil encontrarán precios más bajos que en la Argentina y que algunas semanas atrás en varios de los alimentos y bebidas que habitualmente se compran en los supermercados.
La reciente devaluación del real brasileño también abarató esos consumos medidos en pesos argentinos, aunque las diferencias varían considerablemente según el producto. Un relevamiento realizado en las tiendas online de dos conocidas cadenas de supermercados, una de cada país, muestra que una compra de cinco productos básicos cuesta hoy un 33,8% menos en Brasil.
La comparación incluye leche, pan de molde, Coca-Cola Zero, arroz y fideos, con presentaciones similares en ambos mercados. En conjunto, los cinco artículos cuestan $20.902 en la Argentina, frente a $13.834 en Brasil, lo que representa una diferencia de $7.068. El pan es el producto con la mayor brecha, superior al 50%, mientras que los fideos constituyen la excepción: resultan ligeramente más caros en el supermercado brasileño.
Para realizar los cálculos se utilizó la cotización actual del BNA minorista de $301 por real, frente a los $317 que costaba la moneda brasileña el viernes 23 de octubre, antes de las elecciones presidenciales que terminaron con la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. La caída del 5% en el valor del real frente al peso argentino implica que, aun sin modificaciones en los precios de los comercios brasileños, los turistas necesitan menos pesos para adquirir los mismos productos.
Con la cotización del viernes, la compra de los cinco artículos seleccionados en Brasil equivalía a aproximadamente $14.569. Con el valor actual del real, el costo descendió a $13.834. Es decir, la diferencia cambiaria abarató esa compra unos $735 en pesos argentinos, sin considerar eventuales promociones ni modificaciones en los precios expresados en moneda brasileña.
El relevamiento tomó como referencia los precios publicados en las tiendas online de dos supermercados conocidos, uno argentino y otro brasileño. Se seleccionaron productos de consumo habitual, con cantidades equivalentes, aunque no siempre de las mismas marcas o variedades. Todos los valores de Brasil se convirtieron a pesos argentinos con la cotización actual de $301 por real.
La comparación muestra que cuatro de los cinco productos seleccionados tienen precios más bajos en Brasil. La mayor diferencia corresponde al pan de molde, tanto en términos absolutos como porcentuales, seguido por la leche. En cambio, las brechas son menores en la gaseosa y el arroz, mientras que en los fideos el precio brasileño supera ligeramente al argentino.
Los valores corresponden a productos específicos y no representan necesariamente el promedio de cada categoría. En algunos casos, las diferencias de marca y composición también pueden influir en la comparación, además de los precios propios de cada mercado.
La caída de la moneda brasileña se produjo en la antesala de la temporada de verano, cuando numerosos argentinos comienzan a organizar sus viajes al país vecino. El movimiento cambiario modificó el costo en pesos de los consumos que se realizan en Brasil y se pagan en moneda local.
El viernes 23 de octubre, el real tenía una cotización de referencia de $317 argentinos. Posteriormente, su valor descendió a $301, lo que representó una baja de aproximadamente el 5%.
Para los turistas argentinos, esta variación implica que un mismo producto, cuyo precio en reales permanece constante, requiere una menor cantidad de pesos para su compra. El efecto alcanza tanto a los alimentos y bebidas como a otros gastos cotidianos realizados en moneda brasileña.
La baja del real también modificó el costo de otros consumos turísticos. Según un relevamiento anterior de Infobae, una comida en un restaurante económico de Brasil tenía un precio de referencia de 35 reales, mientras que una cena para dos personas en un establecimiento de gama media, con tres pasos y sin bebidas, costaba alrededor de 167 reales.
En el caso de las bebidas, el mismo relevamiento incluyó precios de cerveza nacional, tanto en restaurantes como en supermercados. También contempló gastos vinculados con el transporte y el combustible, dos rubros que forman parte del presupuesto de quienes viajan en automóvil o necesitan trasladarse durante su estadía.
El efecto de la devaluación no es necesariamente uniforme en todos los gastos turísticos. Mientras que los productos comercializados en reales reflejan directamente la variación cambiaria cuando sus precios permanecen constantes, los alojamientos y los pasajes pueden responder a otras condiciones comerciales.
En particular, una parte de la oferta de hoteles, departamentos temporarios y vuelos se comercializa con tarifas expresadas en dólares o sujetas a modificaciones según la demanda de cada período.